miércoles, 6 de febrero de 2019

Cuándo tengo que vacunar a mi cachorro






Lo habitual es que el cachorro llegue a nuestro hogar con dos meses o dos meses y medio. Esta es la edad ideal, porque ha tenido tiempo de convivir con su madre y hermanos para impregnarse y adquirir la educación canina imprescindible y todavía es muy receptivo, por lo que se adaptará a nosotros. Hacia el mes y medio nuestro cachorro ya debería haberse vacunado y desparasitado, con lo cual al llegar a nuestra casa deberíamos tener una o dos semanas de margen para que se adapte a su nuevo hogar antes de llevarle al veterinario.

No vacunar al cachorro antes de los 45 días

Los cachorros no deben vacunarse antes del mes y medio de edad, ya que hasta los cuarenta y cinco días de vida, su sistema inmunitario aún no es capaz de fabricar anticuerpos específicos para el antígeno que inyectamos con la vacuna. Además, administrar la vacuna precozmente puede provocar que el cachorro quede sin protección contra los virus vacunales, porque sus antígenos interaccionan con los anticuerpos maternales que ha ingerido en el calostro, los anulan y su sistema inmunitario aún no es capaz de generar nuevas defensas.

¿Para qué sirve una vacuna?

Las vacunas son un tratamiento preventivo de protección ante algunas enfermedades infecciosas que afectan a los perros. Su objetivo es evitar el contagio de virus y bacterias, produciendo en el organismo del perro anticuerpos de defensa ante ellos. La vacuna genera la llamada “memoria inmunitaria” ante esa enfermedad en el organismo de tu cachorro, así se impide o se frena el desarrollo de enfermedades que pueden poner en serio peligro su vida.

Hay que desparasitar antes de vacunar

Llevar a cabo la desparasitación contra parásitos internos como nematodos y cestodos previamente a la vacunación es fundamental, ya que si el cachorro está muy parasitado se encontrará inmunodeprimido, y esta falta de defensas puede provocar que la vacuna no consiga inmunizarlo, no se generen anticuerpos, y el cachorro quede desprotegido contra las peligrosas patologías víricas de esta etapa.

Vacunas obligatorias en los perros: ¿cuáles son y cuándo ponerlas?

La vacunación frente a las principales enfermedades infecciosas es la mejor prevención. Las vacunas para perros pueden ser obligatorias u opcionales, aunque esto puede variar en función de la localización geográfica. Antes de poner cualquier vacuna es importante asegurarse que el cachorro se encuentra en un óptimo estado de salud, con un sistema inmunológico maduro y bien desparasitado internamente.

Las vacunas del cachorro más utilizadas

Por lo general, las vacunas polivalentes más utilizadas son:
-Pentavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), parvovirus y parainfluenza.
-Hexavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis y parvovirus.
-Octovalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis, parvovirus, parainfluenza y coronavirus.
Se suele recomendar también la vacuna contra la tos de las perreras para perros, cachorros o adultos, que permanezcan algún tiempo en residencias caninas o que estén en contacto con muchos otros perros, como por ejemplo en clases de educación, guarderías o concursos caninos.

Plan de vacunación del cachorro

Este podría ser un plan de vacunación y revacunación estándar para el cachorro, aunque es su veterinario el que debe establecer siempre las pautas y los periodos más recomendables según el estado fisiológico y las circunstancias de cada cachorro.
– De los 45 a los 60 días: suele utilizarse una vacuna bivalente de moquillo y parvovirus canino, aunque a veces se utiliza una trivalente que incluye alguna otra patología como la leptospirosis o el coronavirus.
– La primera revacunación, de los 2,5 a los 3 meses: en función de la prevalencia de otras patologías en cada área se pueden administrar varias vacunas polivalentes, que incluyen más o menos cepas víricas de distintas enfermedades.  Habitualmente se incorporan cepas de hepatitis infecciosa canina, coronavirus, influenza canina o tos de las perreras, etc.
– La segunda revacunación, de los 3,5 a los 4 meses: Suele utilizarse la misma vacuna de la primera revacunación como dosis de recuerdo.
Una vez terminado este programa, anualmente, revacunaremos a nuestro perro siguiendo las recomendaciones del veterinario.

La vacuna contra la rabia

Se vacuna contra la rabia porque, aunque en nuestro país está erradicada, hay brotes de rabia selvática cerca de la frontera con Francia y en Marruecos. Además en imprescindible si queremos viajar con nuestro perro.
Se puede vacunar al cachorro desde los seis meses de edad, aunque esto también queda a criterio de las recomendaciones del veterinario.
En España la obligatoriedad de esta vacuna viene establecida por las Comunidades Autónomas según sus propios programas de salud. Es obligatoria por ley en todas las Comunidades de nuestro país con excepción de Galicia, Cataluña y el País Vasco. También son las propias Comunidades Autónomas las que establecen el intervalo obligatorio de la vacunación, que varía entre uno y dos años.

domingo, 18 de noviembre de 2018

¿Qué debes saber sobre las grasas?


Con frecuencia las grasas son los nutrientes con “peor fama” cuando se habla de nutrición canina. Se suelen asociar instintivamente al sobrepeso y a la obesidad, pero se trata de uno de los nutrientes imprescindibles para el organismo del perro. Ahora bien, no todas las grasas son de la misma calidad y deben proporcionarse en la cantidad adecuada.

Las grasas son fuentes de energía para los perros

La grasa es la principal fuente de energía para los perros. Además, los lípidos son también necesarios para impulsar determinados procesos metabólicos como la absorción de vitaminas liposolubles —vitaminas A, D y E—, suministrar ácidos grasos esenciales y ayudar a mantener una piel y pelo sanos.
Las grasas, además de ser en gran parte responsables de la palatabilidad de la dieta, son nutrientes muy digestibles. Debido a esto y a su elevado valor energético, las grasas presentes en el pienso incrementan de manera muy considerable su densidad energética. Un gramo de grasa contiene más del doble de energía que un gramo de proteínas o de carbohidratos.

Las grasas son esenciales en todas las etapas de la vida del perro

Las demandas energéticas de los perros aumentan especialmente en algunos periodos de su vida como durante la gestación, la lactación o el crecimiento de los cachorros, por lo que los perros necesitan un pienso con una mayor cantidad de energía y grasas en esos períodos vitales.
Para los perros deportistas, las grasas y los carbohidratos son las dos principales fuentes de energía para sus músculos. Las actividades de poca intensidad pero continuadas, en las que la resistencia es necesaria como el running o el mushing, necesitan las grasas como combustible principal., mientras que para ejercicios de alta intensidad o de tipo brusco, como el salto o el Agility, los carbohidratos pasan a ser la principal fuente energética. El consumo de una dieta rica en grasa durante el esfuerzo físico ejerce efectos metabólicos beneficiosos, pues mejora la capacidad de utilizar los ácidos grasos para obtener energía, mejorando así la resistencia y el bienestar de los perros.

Las grasas son imprescindibles para los perros que hacen ejercicio de resistencia

Un pienso con un elevado contenido en grasa será la mejor opción para perros que realicen un trabajo de resistencia, pero mantener una reserva adecuada de glucógeno (a través del aporte de carbohidratos) también es importante a la hora de hacer ejercicio, porque si se agotan sus reservas aparece la fatiga muscular y una bajada en el rendimiento, además el glucógeno es necesario para el metabolismo de las grasas durante la fase aeróbica. Los alimentos altos en grasas formulados para los perros que practican actividades de resistencia no solo preparan el músculo para la movilización y la utilización de los ácidos grasos como energía, sino que ahorran glucógeno y ayudan a prolongar su utilización durante el ejercicio.
Asimismo, si el perro pasa gran parte de su tiempo al aire libre en invierno, necesitará este aporte de grasa (calorías) en su alimentación diaria para mantener estable su temperatura corporal.

Ácidos grasos de excelente calidad en la alimentación del perro

Dada su importancia en la nutrición canina y los beneficios que aportan al organismo del perro, es importante conocer el papel de los ácidos grasos en la alimentación de nuestro perro. Los ácidos grasos son un tipo específico de grasas poliinsaturadas. Las dos clases principales de ácidos grasos de los que hablaremos son los ácidos grasos omega 3 y los omega 6. Estas clasificaciones se basan en sus características moleculares. Todos los ácidos grasos esenciales (AGE) son de este tipo y reciben este nombre porque no pueden ser sintetizados por el organismo y, por lo tanto, deben ser aportados en el alimento. El pienso de calidad debe incorporar ácidos grasos omega 3 y omega 6 procedentes de fuentes de la mejor calidad, que son aquellas que provienen de aceites de pescados grasos de los mares fríos (salmón, atún) y de Krill del Antártico.

Los beneficios de los ácidos grasos para la salud del perro

Los ácidos grasos omega 6 y omega 3, actúan sobre el sistema inmunológico, nervioso, cardiovascular y en general mejoran el metabolismo nuestros perros.
– Influyen muy positivamente sobre el aspecto y la calidad del pelo. Muchos problemas, como un pelo opaco y quebradizo o seborreico, mejoran si el pienso contiene ácidos grasos de calidad y en la cantidad suficiente.
– Algunas enfermedades del sistema inmune, sobre todo aquellas que afectan a la piel, mejoran gracias a su acción. Así, en el caso de alergias e inflamaciones, su uso reduce el prurito en un 40%, aproximadamente. El perro se rascará menos, y así disminuirá la ansiedad que genera el picor constante, la piel se regenerará antes y evitamos lesiones por rascado.
– Contribuyen a disminuir algunas infecciones de la piel y oídos (otitis).
– Tienen efectos muy positivos en la protección hepática.
– Ayudan a prevenir diversos problemas cardiovasculares debido a su efecto cardioprotector.
– En el caso de animales mayores afectados de disfunción cognitiva se recomienda la alimentación que contenga ácidos grasos por su papel protector y antioxidante.

Qué es el DHA y por qué es beneficioso para el cachorro

El DHA (un tipo de ácido graso omega 3) ha demostrado ser clave en el desarrollo neuronal de los cachorros, por lo cual es beneficioso su consumo también por parte de la madre durante la gestación. También está comprobado que el DHA del omega 3 hace que los cachorros aumenten sus cualidades para el entrenamiento y aprendizaje. El DHA es uno de los ácidos grasos esenciales que se encuentra más abundantemente en el cerebro, y se sabe que es vital para una adecuada función mental.